El 26 de diciembre de 2011, en plenas fiestas navideñas pero con las incertidumbres de esta época de crisis, todos tenemos un motivo para la alegría: la celebración de la edición número veintiocho de la San Silvestre Salmantina, una cifra nada fácil de alcanzar en estos tiempos.
Para hacer realidad una trayectoria tan prolongada ha sido preciso el trabajo de muchas personas y la búsqueda permanente de las opciones que permitan mejorar la organización y optimizar los recursos a nuestro alcance. Los cambios han suscitado a veces cierta polémica y así sucedió cuando se introdujo una cuota de inscripción o el cronometraje por chip. Con la experiencia de varios años de aplicación, la valoración es muy positiva por la mejor atención a los participantes y la rapidez de los resultados y, lo que es más importante, por haber permitido abrir una dimensión humana y solidaria de la carrera con la aportación del chip solidario cuyo importe se entrega a dos entidades sin ánimo de lucro dedicadas a paliar las necesidades de personas con dificultades.
La última decisión dolorosa ha sido no poder incluir la San Silvestre Salmantina en el Calendario Nacional de la Real Federación Española de Atletismo. Durante los últimos años se ha procurado mantener un equilibrio armónico entre el aspecto popular y el profesional de la carrera y éste último se resentirá al no poder contar con los atletas de élite que han participado en otras ediciones, ni retribuir con premios en metálico a deportistas de otros países. Todos ellos han contribuido a elevar el prestigio y el espectáculo de la prueba, pero quizá en próximas ediciones podamos hallar una mayor sensibilidad por parte de la Federación y unas exigencias económicas más adaptadas a una prueba deportiva de estas características.
La pujanza de la Sansil, sin duda la cita deportiva de mayor participación en la ciudad, reside en sus protagonistas: los propios salmantinos y quienes se acercan desde cada vez más lugares, para vivir algo muy especial. Todos esos corredores anónimos individuales, familias, parejas, niños o veteranos deciden participar en este acontecimiento singular para divertirse practicando deporte, y también con las actividades culturales paralelas como el excelente Concurso de Fotografia que alcanzará su XVIII edición, o el más reciente V Concurso Internacional de Carteles, sin olvidar la vertiente lúdica del Concurso de Disfraces que anima a cada vez más grupos a dar colorido y alegría a la carrera.
Además de los atletas es de justicia agradecer el apoyo de los patrocinadores, las entidades colaboradoras y los voluntarios. Gracias a las empresas salmantinas que en un contexto nada favorable siguen prestando –muchas veces de manera completamente altruista- su apoyo año tras año. Gracias también a la Policía Local y a Cruz Roja que sienten como suya esta carrera. Gracias a los Jesuitas de Salamanca, en especial al Colegio San Estanislao de Kostka que brinda siempre su apoyo e instalaciones y cómo no reiterar el agradecimiento a todos los colaboradores, voluntarios e integrantes del Club Deportivo Padre Basabe que dedican su tiempo y su esfuerzo para que una nueva edición de la San Silvestre Salmantina vea la luz.
Un año más todos podremos sentir la satisfacción por la alegría y entusiasmo de los salmantinos al recibir esta prueba, que vivirán como suya tomando parte en ella o disfrutando del recorrido que de nuevo atravesará la Plaza Mayor y se amplía en esta edición a otros lugares emblemáticos de nuestra querida ciudad. Mi deseo y el de todos mis compañeros del Club Deportivo Padre Basabe es que el lunes veintiséis de diciembre Salamanca se convierta en una gran fiesta.
¡Anímate tú puedes contribuir a ello!
Jose Antonio Molinero Martín
Presidente del Club Deportivo P. Basabe