VIII - 2020

Edición - Año

XIII CONCURSO DE MICRORRELATOS "SAN SILVESTRE SALMANTINA"

El jurado del XIII concurso de microrrelatos San Silvestre Salmantina estuvo integrado por:

  • Daniel Escandell Montiel. Profesor de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca. Presidente del Jurado.
  • Sigifredro Crego Martín, Profesor de Secundaria de Lengua y Literatura.
  • Alberto Marcos Guillén. Responsable de redes sociales institucionales de la Universidad de Salamanca.
  • Sofía Vicente Fiz. Bibliotecaria de la Universidad de Salamanca.
  • Jerónimo Hernández de Castro. Corredor veterano y funcionario de la Universidad de Salamanca, que actuó como secretario.

El jurado reconoció la excelente participación en esta XIII edición, en que no solo se mantiene la tendencia al alza de los relatos presentados cada año, sino que su número se ha incrementado de manera extraordinaria pasando de los 369 relatos de 2024, a los 611 de esta edición.
Otro aspecto significativo fue lo ajustado de las votaciones pues, en los puestos con derecho a premio en metálico, se produjo un triple empate entre los votos obtenidos y el número de jueces que los votaron, que tuvo que resolverse por el voto de calidad del profesor Escandell, presidente del jurado. Una muestra más de la igualdad en los relatos más valorados es el texto que merece la mención especial, que no consiguió entrar en el podio final por un solo voto de diferencia.
Se indican a continuación, los relatos destacados y la relación de otros que también obtuvieron votos del jurado. Su publicación en la revista, como se establece en las bases, queda condicionada al espacio disponible y que en esta edición se realizará exclusivamente en formato digital.

Primer premio

El año que viene
Jesús Francés

Me pregunta la simpática chica de la tienda de deportes, tan dispuesta ella a ofrecerme la mejores zapatillas para correr la San Silvestre, si soy pronador o supinador y no sé qué contestarle porque nunca me acuerdo y me entran las dudas y pienso que va a hacer frío ese día o que va a llover y que pillo un resfriado o que me tuerzo un pie y me caigo, y pido la baja pero no puedo porque soy autónomo, además que hay que estar muy temprano y mira que también con el rollo este del coronavirus... si a lo mejor hasta nos confinan y tienen que suspender... anda que si me contagio... y el rollo de la mascarilla, que me asfixio con ella y no puedo ni respirar, mejor ya corro el año que viene que estará la cosa más tranquila.
-Entonces ¿qué?¿pronador o supinador?
-Procrastinador, me temo.

Segundo premio

Dorsales
Raúl Clavero Blázquez

Hacia la mitad de la San Silvestre una ráfaga de viento arrancó los dorsales a todos los atletas. Durante unos minutos los números quedaron ahí, flotando varios metros por encima de la tierra, como una bandada de aves que no se atreviera a emigrar, hasta que comenzaron a caer, poco a poco, sobre los espectadores, sobre el suelo, sobre mí. Un tembloroso veinte con bandera noruega me abrazó y me fue imposible arrancármelo, de modo que no tuve más remedio que terminar la carrera. Entré en tercer lugar. Desde entonces vivo en Oslo y entreno a diario. Ya me he acostumbrado al salmón, pero sigo echando de menos Salamanca y pronto anunciaré mi retirada. Eso sí, lo haré con orgullo, en este tiempo he competido por todo el mundo y he logrado varias medallas. No creo que se le pueda pedir mucho más a una humilde rana de piedra.

Tercer premio

MILAN
Modes Lobato Marcos

Esa noche las letras huyeron aterradas.
Unas trataron de escapar a través del Puente Romano, otras corrieron hacia la Plaza Mayor...
No les sirvió de nada.
El depredador, desprendiendo un intenso olor a nata, les dio alcance y las devoró a todas ellas.
A la mañana siguiente, y para sorpresa de todos, el cartel anunciador de la "San Silvestre Salmantina" apareció totalmente en blanco.

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO

CERCANÍA
Angel Saiz Mora

No podíamos renunciar a nuestra San Silvestre Salmantina. Este año fatídico debe enterarse de que no nos ha vencido, por extraño que parezca correr por espacios distintos y sin gente. Mis amigas repiten que ya no tengo edad para tanto deporte y que el virus sigue ahí. Yo les respondo que las autoridades sanitarias dicen que al aire es donde mejor se está.
Quién iba a decirme que aquel joven que se tropezó conmigo adrede en el Paseo de Canalejas, en la primera edición del año 1984, iba a ser el padre de mis hijos. Cómo olvidarlo, Paco. A la altura de la calle libreros supe que nunca nos separaríamos.
Hay quien piensa que estoy loca. Creen que hablo sola mientras corro con mascarilla. No saben que a nosotros no hay distancia social que nos separe, aunque en este dichoso 2020 hayas llegado tú antes a la meta.

Relatos participantes

Con el corazón en cada paso

Pedro Serrano Jorge

Esta San Silvestre es muy especial. Lo siento en mis entrañas. Este año más que nunca, tengo que salir a correr, aunque sea solo o virtualmente. Correr para reafirmarme y sentir que estoy vivo, después de permanecer reo de las circunstancias desde principios de año. Voy a decir basta y salir adelante dejando atrás el yugo de los pensamientos agoreros. Es algo más que una carrera, es una metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. Es aseverar, arengándome, que si llego al final, tendré fuerzas para seguir, sobreponiéndome a las eventualidades que nos han pasado y las que van a llegar. Por eso, es importante saber qué tipo de carrera es, para poder encararla. Es una carrera de fondo, no de velocidad, y el premio no es llegar el primero, sino simplemente llegar y soportar el camino con la mayor entereza, mostrando a los demás que se puede hacer.

CORRER EN SILENCIO

Raúl Guadián Delgado

Despejó el salón y colocó cuidadosamente el plano sobre las paredes. Situado junto al cartel que señalaba el Paseo de San Antonio, ajustó su cronómetro y esperó la señal. Cruzó el Bulevar de San Francisco Javier, la calle Paraguay, luego Méjico, Doctor Gómez Ulla y Mérida. Al llegar a la silla que marcaba el Paseo del Rollo tomó un botellín de agua y continuó por la Plaza de San Antonio. Giró alrededor de la mesa y enfiló de nuevo el Paseo donde todo comenzó. Así una y otra vez hasta completar el recorrido.
Paró el cronómetro y se enorgulleció del tiempo conseguido. Se puso una chaqueta para no quedarse frío y abrió la ventana. Tras ella, una ciudad amortajada por el silencio que otorga la ausencia de gente.
Entonces comprendió que a veces lo importante está conformado por las cosas pequeñas. Como haber podido compartir su proeza con los compañeros.

Retirada y debut

Juanma Velasco Centelles

Va a ser mi última.

Mis rodillas han fagocitado los últimos alientos de cartílagos, de meniscos; solo queda lo óseo para friccionar entre sí.

A mis 66, la actual significará mi postrera presencia en la San Silvestre de mi ciudad, Salamanca. Debuté, a mis añorados hoy 37, y he participado ininterrumpidamente en las 29 ediciones anteriores. Álex, mi hijo, nació aquel 30 de diciembre.

Recuerdo que nevusqueaba en aquella inauguración. Recuerdo también que exigí de mi corazón de corredor popular (jamás me he considerado runner) un sobreesfuerzo que me alejara los remordimientos por el abandono del cabezal dramático del lecho hospitalario.

Un sol mortecino de mediodía alivia la tensión de la salida. Un minuto para el disparo, diez kilómetros de viacrucis. Adosado a mí, aquel chaval de 30 años, confinado en una silla de ruedas desde sus primeros pasos, calienta sus brazos mientras me enorgullezco.

Va a ser su primera.

ENSOÑACIONES

CARMEN RUIZ RUIZ

En los hogares salmantinos, tan solo los luminosos adornos navideños delatan la proximidad del fin de año. Un nuevo confinamiento ha disipado la incertidumbre, troncando la prueba en inviable. La sansil no podrá disputarse, por primera vez, tras treinta y seis años de historia. A la hora señalada, toda la ciudad apagará las luces, en señal de respeto. Las calles, silenciosas y frías, certificarán el sentido homenaje de sus ciudadanos. Solo la débil luz de las farolas sugerirá el recorrido, otrora bullicioso y desbordado por el gentío. A oscuras, tras los cristales, lágrimas de añoranza y esperanzas rotas, algunas, mucho más dolorosas de asumir. Ausencias insustituibles, pérdidas irreparables. Quizá, inesperadamente, un chispazo ensombrezca definitivamente la calle, y su resplandor deje en las retinas una maravillosa visión espectral: cientos de dorsales tapizando el trazado de la San Silvestre Salmantina, engalanando la noche y auspiciando la promesa de tiempos mejores.

Fabricando soluciones

Nélida Leal Rodríguez

La última reunión familiar fue una pesadilla. Velados reproches, malentendidos, rencores antiguos…Salió a la luz el pasado, la infancia donde no hubo nunca complicidad, ni apoyo ni cariño suficiente, solo el que se daba por hecho. Mis hijos me acusaban a mí, porque así es, el único culpable soy yo. Triunfé, les di todo cuanto pudiera comprarse, les garanticé el futuro y, a cambio, les arruiné su presente: nada de eso tenía ya arreglo. Cuando se marchaban, mi nieto mayor me dijo al oído: «abuelo, en tu trabajo, si no había una solución a mano, la fabricabas tú: no creo que no sigas siendo capaz». Yo callé. Estaba avergonzado.
Pero ahora aquí estoy, con él, con mi familia entera. Todos vestidos para correr, con nuestros dorsales, el último domingo del último año en que las cosas no cambiarán.
Salamanca y San Silvestre son testigos: todavía soy capaz.

¡UN QUIJOTE EN LA SAN SILVESTRE SALMANTINA!

JOSÉ ALFREDO BOJACÁ ZAMBRANO

¡UN QUIJOTE EN LA SAN SILVESTRE SALMANTINA!
Estaba estrenando zapatillas. Me sentía un Ulises dispuesto a ganar cualquier batalla.
Había tenido un dulce sueño: El campeón del certamen anterior, era liebre. Yo, tortuga. Por obra y gracia del espíritu de Atlas, con mis mechones imitando a Sansón, con la fortaleza de Hércules, había hecho un esfuerzo sobrehumano que me hizo llegar de primero a la meta. Los vítores del mundo de los derrotados fueron tan fuertes que todos los medios de comunicación transmitieron la espectacular y sorprendente hazaña en cuestión de segundos.
Mis padres me echaron la bendición… pero no me acompañaron. Llegué solo, con una sonrisa y el número en el pecho.
Los presentes estallaron en burlas. Gritaron: “¡Sancho Panza, se equivocó de travesía!”. Los atletas me miraron con compasión.
De todas partes aparecieron muchos obesos vitoreando el respetuoso y solidario apoyo: “¡Ánimo! ¡Tú puedes!”
¡Ése fue mi amuleto!

Los Gemelos

Yolanda Ruiz Argüeso

Mi madre decía que de sus dos gemelos era yo el que tenía los mejores gemelos. Nos hacía cosquillas en las pantorrillas y mi hermano, incapaz de tensar los músculos, se desternillaba rápidamente. Me aventaja en el ingenio pero en atletismo siempre le gano. Todos los años participamos en la carrera de san Silvestre ,en el bulevar san Francisco Javier le adelanto y aún aminorando el ritmo no logra alcanzarme. Le desmoraliza el color del dorsal que imposibilita que nos confundan. Intercambiárnoslos iría contra el espíritu deportivo que dignifica esta prueba así que este año me ha propuesto hacer el recorrido disfrazados, compitiendo de modo divertido.
– ¿ Zipi y Zape a cara o cruz? (Sugirió)
-Me tocó Zipi.
Con nuestros chalequillos y corbatitas nos incorporamos en la avenida Campoamor. Mis gemelos se activaron y le perdí de vista enseguida.
Al acabar la carrera cuando nos encontramos curiosamente los dos éramos rubios.

Motores

Sebastián Gabriel Barrasa Rabinovich

El corazón es el motor y el cerebro es el volante, pero usamos el cerebro como freno
y el corazón sigue empujugando igual, y el motor se recalienta, y explota.

La Carrera

Sofía Rizzi

Como todos los últimos domingos del año se realizó la carrera organizada en Salamanca. Era la primera carrera en la que iba a participar y estaba muy nerviosa.
Al llegar allí me indicaron la hora de partida y la distancia que recorrería; estaba tan nerviosa que ya tenía la mente en blanco y no podía recordar estos simples datos. Comenzó la carrera y comencé trotando, en la secundaria mi profesora de deporte me había dicho que era mejor comenzar lento y terminar rápido. Iba viendo los alrededores españoles, tan bellos como siempre.
Mis compañeros empezaban a quedar por el camino, habían comenzado corriendo a mucha velocidad, en cambio yo ya estaba a pocos metros de llegar a El Paseo de San Antonio. Al pasar la línea de llegada sentí una felicidad enorme, haber pasado horas al día entrenando para esta carrera había valido la pena.

Meta

Sonia Palomares Kiessling

Empieza la competición. Doy un paso con fuerza. Pienso en toda la gente que estaría a mí alrededor acompañándome en esta carrera si no hubiera virus. Doy otro paso con más fuerza. Pienso en toda esa gente que ya no está o que ya no puede correr por culpa del virus. Doy otro paso rabioso. Pienso en toda esa gente que tendrá que cambiar sus vidas a partir de ahora. El corazón se acelera, así como mis piernas. Corro más rápido que nunca y la sensación es que el cronómetro va más lento de lo normal. Pero todos los pesares que me dan velocidad, van desapareciendo poco a poco a medida que llego a mi meta, la felicidad.

Miradas que no sólo miran

Gorka Lizaso Pérez

Aún no había llegado al Paseo de San Antonio cuando se cruzaron nuestras miradas. Esos ojos verdes me habían cegado por completo, pero los perdí de vista. Decidí tomar algo antes de empezar. Apuré la infusión de un sorbo y saqué la cartera para pagar.

– Una chica de ojos verdes te ha invitado.

Salí corriendo del bar, pero fuera no había nadie. La San Silvestre aún no había comenzado, menos mal. Cerré los ojos. Enseguida los abrí. Imposible concentrarme recordando aquella mirada.

– Hola.

¿Estaba soñando?

– Las miradas no sólo miran, también hablan.

¿Cómo?

Me despertó el griterío. ¿Había sido todo sido un sueño? De repente, vi que tenía un papel en el bolsillo de mi pantalón:

«Mis ojos no son verdes, uso lentillas. Como te dije, con la mirada, además de mirar, puedes hablar. Pero también puedes ver la carrera del color que te apetezca».

Joyas de la competición

Ana Marcela Zaborskyj

Último domingo del año, cita de gala con el deporte que me entusiasma porque puedo recorrer las calles de la hermosa Salamanca… Generalmente luce el sol aunque la lluvia no es amenaza para aguar una cita tan ansiada.
Amanezco con ganas de lucir el disfraz de cocinero con mostachos, somos muchos corredores y todos nos sentimos protegidos por la colaboración de Cruz Roja, siempre presente a cada zancada y recodo. Soy una liebre, mi ritmo nunca decae, los carbohidratos del desayuno cumplirán su misión para mantenerme firme y constante.
Aunque no ocupe el sitio más alto en el cajón mi espíritu se renueva cada año con la carrera. Retratados en las redes sociales los rostros de atletas amigos lucen minúsculas gotitas de sudor como si de joyas se tratara… Diamantes en bruto acaso, fruto del esfuerzo y de la competición.

Carrera con obstáculos

Jorge Luis González Castro

Hoy no me para nadie, ni los africanos. Cronómetro activado. Audífonos colocados. En mi iPod estalla «Bohemian Rhapsody» de Queen. Inicio la carrera. Debo concentrarme, respirar, bajar las pulsaciones. Mi sobrepeso no ayuda. Demasiadas calorías, demasiado confinamiento. Sudo a chorros. Debo concentrarme. Van quince minutos y cumplo mi planificación. Primer obstáculo: Un perro, no es solo un perro, es mi perro que enloquece cada vez que corro. Debo concentrarme. Segundo obstáculo: Un niño grita, no es un niño cualquiera, es mi hijo que quiere jugar. Lo ignoro y rompe a llorar. Debo concentrarme. Voy perdiendo el paso. Es como si la cuesta del Palacio de Congresos fuese infinita. Tercer obstáculo: Una mujer me quita los audífonos, no es una desconocida, es mi esposa. Dice que mi madre dio positivo a la COVID-19. Doy un traspiés. Apago la cinta de correr. Justo cuando comenzaba «We are the Champions».

la carrera san silvestre salmantina

karlina olmos martinez

un poco de la historia de la carrera comenzada en 1984.

la carrera san silvestre salmantina

karlina olmos martinez

la prueba o carrera de :»San Silvestre Salmantina»tuvo sus comienzos en el año 1984 año en el cual estaba abierta a todo tipo de corredores federados o no federados,sin edad estipulada,categoría o sexo ,origen o condición social,siempre que estuvieran inscritos y no estuviesen sancionados en ninguna federación.Es voluntaria y están cubiertos por un seguro de accidentes por el desarrollo de la prueba y no por derivación de tara o padecimiento personal anterior a esta.Esta última edición se cerró con la cifra de:7.777 dorsales aunque centenares de corredores sin dorsal también apoyaron haciendo el recorrido.El año 2020 queda marcado por su ausencia la carrera que es un día perfecto para los corredores aficionados que en muchos casos se preparaban en sus entrenamientos para esta fecha a final de año y que forma parte del paisaje navideño de la capital Salmantina en las últimas décadas,debido al «coronavirus»o covid 19.

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27 DE DICIEMBRE DE 2026