27 DE DICIEMBRE DE 2026

Una vez fui a los mandos de una nave que se dirigía directamente al Sol. Ya no recordaba cuál era mi misión ni cómo había llegado hasta allí. Tenía frente a mí un gran panel indescifrable, lleno de luces rojas parpadeando y sirenas enloquecidas que no me dejaban oír mis pensamientos. La nave comenzó a temblar; el blindaje se desmantelaba por momentos y cada vez hacía más calor. Me dirigía a toda velocidad hacia un sol deslumbrante donde había continuas explosiones que emanaban remolinos de fuego. Al entrar en contacto con la superficie, el cristal estalló y quedé flotando en el centro de las explosiones, pero el fuego no quemaba; sabía a victoria. No sé cuántos lo habrán conseguido antes que yo, pero no me importa. Había conquistado el Sol por un instante.