Recuerdo la primera edición, en el orwelliano 1984. Apenas erais cuatrocientos participantes y la carrera pasaba delante de nuestra casa en Delicias. Yo tenÃa nueve años y, pese a los gruesos guantes, te aplaudà con todas mis fuerzas.
Cambiaron el circuito, pero siempre habÃa ánimos para ti. Yo estaba tan orgulloso que me acabé enganchando al deporte. Recuerdo con inmensa gratitud los domingos corriendo en Salas Bajas. Con los años cogà nivel y acabé ganándome una plaza en los primeros cajones de salida.
Y asà fue resbalando la vida. Ya no corrÃas, pero ningún año te perdÃas a tus nietos en las carreras infantiles. Después, me esperabas en San Antonio y mi primer abrazo al cruzar la meta era para ti.
En este año de distopÃa que nos ha obligado a reescribir la historia, la carrera será virtual. Mi abrazo también. Allà donde estés, gracias por haberme inoculado este veneno.