27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuando creí que no podría dar un paso más, levanté la vista y la vi. Era la línea de meta. Y entonces, de repente, ocurrió algo mágico. Fue como si el tiempo se ralentizase y todo a mi alrededor se moviese a cámara súper lenta, también yo. No se lo he contado a nadie porque me tacharían de loco. Pero en aquel instante -fue sólo un instante-, ni lo pensé. Seguía asombrado por el hecho de que el final estuviese tan cerca. Pensaba que quedaba algo más. “¿Cuánto quedaba?”. Miré el pulsómetro. “¡Claro, eso es! Por eso está ocurriendo este fenómeno extraño”. Mi cerebro necesitaba recrearse en el momento. Recordar cada detalle. Cada aplauso. Cada gota de sudor. Volví a mirar mi muñeca. 9967. Sólo me quedaban 33 metros para ser el ganador de la XXXIII San Silvestre Salmantina. Era como para que el mundo se parase.