27 DE DICIEMBRE DE 2026

Le sorprendió el poco peso de la pistola, mientras contemplaba absorto el brillo del oscuro metal del arma. Luego miró al cielo. Era una mañana soleada. Una mañana perfecta para correr.

Apenas había pasado un año de aquél maldito accidente que no sólo había sesgado una de sus piernas, sino muchas ilusiones y proyectos. Sin embargo, allí estaba, en el Paseo de San Antonio…De una forma u otra iba a ser partícipe de la “San Silvestre” …

Introdujo la bala de 9 milímetros de una forma casi ceremoniosa, observando cómo ésta se deslizaba suavemente al fondo del cargador.

Antes había sido corredor y la San Silvestre su carrera favorita. Había derramado mucho sudor y dolor sobre aquel asfalto. Ahora el desafío era más duro…pero se sabía sobrado de fuerza.

Alzó la pistola, apuntando al cielo salmantino, emocionado.

…le habían concedido el gran honor de dar la salida a SU carrera…