Quince años son toda una vida para mÃ, aunque quizá no sean demasiados para quien ya no es tan joven. Quince años de San Silvestre es sin duda una cifra considerable, pero no deja de ser un número. El 30 de diciembre de 2018 iba a ser para él una de tantas. No más especial que la quinta, la novena o la decimocuarta. Asà que allà estaba, de nuevo en Salamanca dispuesto a correr el último domingo del año. No sabÃa que el itinerario cambiarÃa por completo en un instante, de madrugada. Porque fui más rápida y llegué a la meta cuando los corredores apenas tomaban la salida.
Desde que nacà no volvió a faltar. Ni siquiera en 2020 cuando, en plena pandemia, completó en solitario el clásico recorrido desde el Paseo de San Antonio. Pero sé que la mejor San Silvestre de mi padre es aquella que no corrió.