Todo lo que necesito para echarme a correr lo tengo :ilusión, ganas, tiempo y zapatillas con cordones, bien anudadas, para dar sujeción al pie.
Todo a punto para el «preparados, listos», ahora vislumbrando la meta y dejo el «ya» para el final.
Una zancada tras otra y todo el cuerpo dispuesto para el tropiezo, el dolor, el latir cada vez más acelerado del corazón, el salpicar de los charcos, el sentir húmedo de la neblina, el ir viendo a diestro y siniestro, a quienes conozco y a quienes no, sin importarme que en este transcurrir me voy quedando rezagada, formando parte de las últimas del pelotón. Sigo avanzando, ahora una recta, después una curva, de repente una cuesta arriba ¡uf! ya tocará bajar. Vislumbro la meta, otras cuantas zancadas más y ¡ya!