Jorge llegaba superar lesiones. Nadie ofrecerÃa un céntimo por su triunfo. Además su salida no serÃa ideal.
La meta aun distaba.
A media marcha apurando el paso despuntó del lote.
¡Remontó posiciones!.
Adelante corrÃan peligrosos adversarios.
El EtÃope famoso agarraba ventajas.
¡Ello jamás bajó sus ánimos!.
Sus postreros entrenamientos los efectuó junto su pareja. De hecho pegada a la última bandera: ¡esperaba ansiosa!.
Quien iba al frente suyo se fundirÃa.
¡Quedaban cinco!.
Pronto algún africano volteó. Mientras devoraba envidias lo superó.
Otro sufriendo esguinces rodó.
Ahora estaba entre los tres primeros.
Alcanzó a sollozar feliz tras igualar otro más.
Obstante el célebre moreno ganaba terreno. Frunciendo burlón sus abultados labios … osó observarle encima del hombro.
Jorge con la respiración volada mentalmente imaginarÃa se hallaban al par.
Asà desplegando gigantescos esfuerzos lo harÃa realidad.
¡Marta ruidosamente… aplaudÃa aquello apoteósico sucedÃa!.