27 DE DICIEMBRE DE 2026

Respiro pesadamente. Quinientos. Todo me duele, desde la cabeza hasta la punta de los pies. Sobre todo, los pies: queman con fuego inextinguible. Cuatrocientos. La respiración se acelera, los brazos ya no quieren ayudar. Trescientos. Cada uno de los entrenamientos de los últimos meses, semanas y días, pasan por mi mente. Doscientos. Las banderas ondean, las pancartas publicitarias brillan, la gente llena todo con sus gritos de ánimo. Cien. El peso del recorrido se acumula en cada fibra de mi cuerpo, pero el deseo de llegar es más fuerte que cualquier dolor. Cincuenta. El sudor no me impide ver el final. Cuarenta. Un último esfuerzo, me repito, un último esfuerzo. Treinta. Mi incredulidad es reemplazada por una pequeña alegría que crece rápidamente llenándome de una profunda satisfacción. Veinte. Voy a lograrlo, voy a lograrlo, ¡no lo puedo creer! Diez. Miro al cielo, levanto los brazos. Y llego a la meta.