A CINCO EUROS DE LA GLORIA
El corazón palpitaba deprisa, estrangulándose sus latidos en la boca del estómago. Las lorzas vibraban nerviosas, deformando la simetrÃa de la camiseta abombada hacia afuera. La respiración exhalaba el deseo y el miedo cuando dieron la salida. Los gemelos se tensaron y el dragón multicolor se puso en marcha batiendo los brazos rÃtmicamente.
Cada uno peleaba su batalla, la de los tiempos, la de participaciones, la de su enfermedad, la de su homenaje… Mi gordura corrÃa, simplemente, por el placer de correr.
Ya no era el joven deportista, fibroso y atlético de otros tiempos. Mi app me mostraba una tortuga cada vez que salÃa a entrenar, aquel dÃa no iba a ser diferente.
Tardé poco en quedar atrás, la ambulancia seguÃa mis pasos, como siempre. SonreÃ, era otro año más, por cinco euros, la gloria, otra San Silvestre Salmantina.