27 DE DICIEMBRE DE 2026

Justo antes de cruzar la meta a Javier le adelanta otro corredor. Pelo blanco, cuerpo enjuto, quizá veinte o treinta años mayor que él. Javier lo pierde de vista poco después, mientras bebe agua y habla con su madre.
—¿Y papá? —pregunta—. ¿Está con Raúl?
—Sí —responde su madre—. Ha entrado tercero.
—Yo ni siquiera he mirado mi tiempo.
Después, cuando se despide de su madre y se marcha sin ver a su padre y a su hermano, ve de nuevo al corredor que le adelantó. Se ha cambiado de ropa y se ha peinado el pelo blanco hacia atrás. Se le ve contento de sí mismo. Javier quiere acercarse, hablar, intercambiar sensaciones sobre la carrera, pero no lo hace. Sabe que las cosas no hay que hacerlas a destiempo, que tienen su momento.
Y por mucho que lo intenta, ese momento nunca llega.