El rumor corrió como la pólvora y a ninguno de los que estábamos allà nos hizo gracia alguna. Un rato antes de comenzar la carrera, mientras calentábamos dando saltitos para espantar el frÃo de Salamanca, todos comentamos que era mezquino que el colega participase en la competición, que era como si Pérez Reverte se presentara al certamen de microrrelatos de la San Silvestre Salmantina o, como soltó Pepón, si Shakira se personase a un casting de monitora de zumba de la Asociación de Vecinos del Barrio Oeste. El menda tenÃa a media ciudad revolucionada, y el alcalde estaba planteándose ponerle una placa en algún lugar destacado.
Yo nunca perdà la esperanza de llegar el primero. Llevaba todo el año entrenando, por eso, cuando avisté la meta, camuflado con mi peluca blanca, no dudé en dar un empujón a Usain Bolt y esprintar como alma que lleva el diablo.