Todo sucede antes de que esa gota, que es mucho más que sólo sudor, caiga al suelo. Antes de que tantas horas de entrenamiento, tantas vueltas a la misma pista, tantos jadeos, tantas pruebas para reducir mínimos números, encapsuladas en esa esfera, estallen en la arcilla al unísono con la pistola que lanza la pólvora al aire. El punto de fuga se extiende frente a ti por toda la pista, sabes a donde tienes que llegar, sabes que el reloj te mira y se encoge. Todo sucede en ese pequeño instante cuando sacas todo el aire de tus pulmones y tu cuerpo se prepara para explotar y volar, cuando todo el bullicio a tu alrededor se silencia; es ahí cuando sucede, en un instante y es el momento de demostrar aquello por lo que has perdido el aliento, el sueño y has dado tantos días. En sus marcas, listos… fuera.