Aquel año hizo menos frÃo de lo normal. Iba estrenando unas zapas guapas de la marca Boomerang, naranjas y por menos de veinte euros. Sà ya sé que no es gran cosa ni soy un campeón de atletismo. Pero al menos lo intento. Lucho conmigo mismo cada mañana por salir a correr, o como dice mi amigo Fran: salgo a hacer ejercicios de trote cochinero. Pero ahà están mis intentos por salir a hacer algo que me apasiona y me libera cada dÃa.
Como aquel año hizo menos frÃo de lo normal y yo rindo mejor con temperaturas suaves me sentÃa mejor conforme pasa el tiempo, de repente, todo ocurrió tan rápido que lo recuerdo confusamente, comencé a adelantar corredores, uno tras otro, fue como si una energÃa superior me hubiera insuflado una fuerza extraordinaria, hasta que lo conseguÃ, logré terminar mi primera San Silvestre Salmantina.