27 DE DICIEMBRE DE 2026

El aire helado de diciembre corta las mejillas, pero nadie se detiene. Salamanca vibra radiante bajo un cielo claro que abraza la ciudad. A su lado, su hija corre por primera vez: pasos ligeros que derraman ilusión y mirada decidida. Él ajusta el ritmo, no por cansancio, sino para acompañarla, y recuerda cuando corría solo, persiguiendo marcas, cronómetros, podios… Hoy solo quiere cruzar esa meta con ella.

Al cruzar el río, bajo la atenta mirada de la Catedral, sienten el murmullo de la ciudad y el ánimo de los espectadores, emociones que juguetean mientras su corazón late con fuerza. Al cruzar la línea final, la niña alza los brazos riendo, y él se siente ganador, no por llegar antes, sino por llegar juntos. Se abrazan y saltan felices, mientras el aplauso de la San Silvestre, venciendo el frío invernal, les premiará con este dorado recuerdo.