Mirando por mi ventana veo pasar a un grupo de veteranos atletas, mi emoción fue tan inmensa que quedé paralizada al recordar tocar la meta de esos 100 metros, que debía correr velozmente, era como volar pero sin alas, mis piernas se movían como una película de cámara rápida, hoy ya estoy grande no corro los 100 metros en 13 segundos, pero si podría correr esas maravillosas carreras de atletismo de velocidad, lo volvería hacer una y otra vez, mis piernas están cansadas por el tiempo, pero mi alma todavía puede llegar a la meta y sentir emoción.