Esa mañana, cómo tantas otras me preparé para la carrera. Até mis zapatillas, empecé a subir la cuesta.SubÃa, subÃa y volvÃa a subir, antes de llegar a meta empezó a faltarme el aire, a penas unos metros, caà desvanecido.
Mañana cambian la hora, seguro que es el dÃa.