27 DE DICIEMBRE DE 2026

No supe en qué momento me estrellé contra el muro. Quizás pisé alguna piedra, quizás mis pulmones quedaron paralizados sin llevar el precioso oxígeno a mi corazón, quizás me hicieron zancadilla…
¡Perdí el equilibrio!
Me levanté con la cabeza hecha estrellitas.
He estado entrenando desde al año anterior y cruzado esta ruta más de 360 veces. ¡Se me han formado callos en las extremidades y hasta en el alma!
Los músculos, las venas, las arterias, los tendones, los nervios, mejor dicho, todo mi cuerpo está excelentemente entrenado, así que no puedo perder la SAN SILVESTRE SALMANTINA.
¡Este fue mi propósito y este será mi destino!
Me impulso de nuevo. Debo demostrarme a mí mismo que no hay imposibles por más largas y lejanas que se vean las metas…
¡Oh! ¡Milagro! Con el último aliento de vida he recobrado el conocimiento:
¡Estoy en el podio recibiendo la medalla del primer puesto!