27 DE DICIEMBRE DE 2026

Casi agradezco que esta vez la San Silvestre sea así, que haya que imaginarla. Con todo lo que ha pasado, ha sido un año duro.
A decir verdad, lo prefiero. No porque me ahorre el sofocón, que me gustaría demostrarme a mí mismo que aún puedo, que las piernas obedecen a la cabeza, a pesar de las secuelas.
Lo prefiero porque, al ser virtual como un videojuego, tendré alguna posibilidad de ganar. Y, sobre todo, porque aún podré ver a mi abuelo aplaudiendo desde su balcón al verme pasar.