27 DE DICIEMBRE DE 2026

Un día soleado. Una ciudad. Un barrio. Una cafetería. Una terraza. Una pareja.
Ella una coca-cola, él una cerveza y diez segundos de silencio.
Ella mirando a la cara y él contemplando el suelo.

– Me lo podías haber dicho antes de venir -dijo ella enfadada.
– Si, lo siento. No tuve valor -dijo él sin despegar los ojos de la baldosa.
– ¿Por qué dejaste que viniera de vacaciones si pensabas romper la relación?
– No lo sé. Creo que quería que te llevaras un buen recuerdo de mí.
– Pues lo siento por ti, pero la imagen de este cobarde no creo que desaparezca tan fácilmente de mi memoria -dijo mirándole de arriba a abajo.

Acabaron las bebidas, la acompañó en silencio a la estación de autobuses y se despidieron con un abrazo. Él deseando que lo perdonara, ella deseando no perdonarlo jamás.