A veces, al acostarme, como esta noche, me vienen a la cabeza los recuerdos de mi pueblo. Echo de menos a Ousmane… Nuestras conversaciones sobre aquellos atardeceres que, entonces sin conocernos, compartÃamos a la orilla del rÃo Falémé. Nuestra vida aquà es muy distinta a la que soñábamos en la aldea. La travesÃa fue muy dura. Perdimos en el camino a muchos compañeros. Al llegar, también acabamos perdiendo los sueños: se hundieron como los cuerpos de nuestros hermanos. Lo de vender no era para Ousmane; lo que de verdad le gustaba era correr. Estaba ilusionado con participar este año… Sin embargo, su corazón se paró un dÃa de lluvia, en la dura calle, sin esperarlo…
Mañana correré en tu nombre, y sé que voy a ganar. Desde donde estés, sé que le darás fuerzas a las piernas y al alma de Abdoulaye, tu mejor amigo.