27 DE DICIEMBRE DE 2026

Si mi niño quiere correr, pués yo también corro.
Corro a la cocina y dejo la masa fermentando, el lomo adobado, el jamón, el chorizo…
Luego corro a esperarlo en la meta. El pobre llega entre los últimos, pero allí estoy yo para animarlo. Después corremos juntos a casa y le sirvo una buena ración de hornazo, para reponer fuerzas. Y, por fin, me echo una última carrera hasta el sofá, y caigo rendida como si yo también hubiera corrido la San Silvestre salmantina