Juan pastoreó par de lesiones, y su salida de la carrera Salmatina distó ser ideal. Nadie daba un centavo por él. Arriba un cielo encapotado caÃa encima, y la meta aun distaba. Cómo fuese a media marcha despuntó del lote. A fuerza remontó posiciones. Adelante iban poderosos rivales. Alcanzó a ver al EtÃope encabezando sin desanimarse. HabÃa entrenado con su novia, quien animándole esperaba triunfase. Cada instante creÃa amarla más. Juan igual desde chico gustaba correr. ¡CreÃa flotar!. Empezó a llover mientras uno adelante tiró la toalla. ¡Quedaban cuatro!. Uno volteó a mirarle comiendo envidias, y lo superó. Otro rodó por un doloroso esguince. Entre dos punteros cocinaba esperanzas. Lloró feliz tras superar otro fundido. El único rival lo veÃa encima del hombro cada volteaba. Con respiración volada, aunque llevaba pasos, soñó empataba. No más imaginó se hizo real. Pasó a vencer entre gotas de llanto confundidas al pleno aguacero.