27 DE DICIEMBRE DE 2026

La idea era prepararnos para correr en la San Silvestre Salmantina, así que motivé a los amigos para correr diez vueltas a las cinco manzanas del barrio y alistar nuestros músculos.
Con quince años nos creíamos invencibles y empezamos el entrenamiento.
La sorpresa fue cuando las adolescentes se asomaron a las ventanas a mirar a estos imberbes dando vueltas por las infinitas cuadras. Las más animadoras eran mis vecinas del edificio del frente de mi casa.
Estábamos supremamente emocionados.
Apenas llevábamos dos vueltas cuando me dio tremendo malestar estomacal que me obligó meterme directamente al baño.
Cuando salí de nuevo, ya había terminado la prueba. Cada cual disfrutaba la charla con los vecinos. Me miraban con sorna y quedé como el hazmerreír del barrio por mucho tiempo porque yo fui el de la iniciativa pero… ¡no aguanté!
¡Ese mismo día terminó mi sueño de ser atleta!