Cada vez somos más presos de esta efÃmera vida que nos consume vorazmente por los problemas que ella nos trae desde antaño, pero por muy duro que la vida arremeta siempre hay momentos en los que un rayo de luz nos ilumina atravesando la inmensa oscuridad que nos envuelve. Esa luz se llama Libertad, y no hay mayor sensación de Libertad que correr sin rumbo fijo, el atleta que corre por la pista en cÃrculos sabiendo que volverá a punto de partida lo hace sin importar el resultado de su destino porque lo que le importa es el disfrute del camino, de la experiencia y de que cada paso que da, es un paso que decide, cada paso es su acto de Libertad