27 DE DICIEMBRE DE 2026

La sensación de la tierra bajo los pies, el aire que acaricia los rostros, el sudor que corre libre sobre la piel casi tan libre como la gente que despega paso a paso en la pista, por unos momentos esas sensaciones son el mundo entero, la nueva forma de la realidad.
El observador descuidado puede creer que la meta está al final de la carrera, en el acero y listones, pero lo que no ve es que la meta se atravesó cuando los atletas volvieron a su verdadero hogar rodeados de sus hermanos y hermanas.
La meta es ese segundo antes del primer paso, ese instante que se ha compartido por siglos desde Grecia hasta la San Silvestre Salmantina, en que el horizonte está al alcance de la mano, sólo es cuestión de correr hacia él.