27 DE DICIEMBRE DE 2026

Sigo mirando hacia adelante. El frío seca el sudor de mi frente. No estoy cansada, llevo más de nueve kilómetros de recorrido y todavía aguantas las fuerzas. Pienso en Narciso, que me dijo que nunca sería capaz de completarla. Ahora estará viéndola en algún lugar con los niños. Tengo los músculos algo tensos, y un pequeño pinchazo en la rodilla, pero voy a continuar. Me acuerdo de Almudena y las chicas de la oficina, riéndose a carcajadas cuando les di la noticia. No creían que yo, la empollona sabelotodo, podría completarla. Pero han sido muchos meses de entrenamiento que me han servido para conocerme más a mí misma, para saber hasta dónde llegan mis capacidades, para no imponerme límites. Mañana comienzo una nueva vida, en la que voy a mandar yo. Se acabó la Isabel de antes. Todo comenzará de nuevo en cuanto cruce la línea de meta…