– … entonces cruzo la meta y… ¡zas!, ¡gano!
El autor del microrrelato lo mira atónito.
-Querrás decir que yo gano. Tú solo eres mi alter ego en la carrera, ¿no?
– ¡Ja! Soy yo quien suda tinta para llegar el primero. El éxito en la San Silvestre Salmantina es mÃo.
El escritor aprieta los puños: su personaje se rebela por enésima vez en el presente concurso con diálogos nada maleables. El odio torrencial relampaguea en la pantalla.
– Vamos a dejarnos de historias…
Los dos protagonistas llevan semanas agotando el espacio de 150 palabras sin comprender. Imposible seguir asÃ; este exasperado narrador omnisciente se planta, sale del texto y apaga el ordenador.
En la calle, ya hay atletas entrenando. Con la mirada de frente, las motivaciones muy apremiantes. No puedo evitar unirme a ellos. Soñamos. Otra edición más.