VÃctor siempre tuvo su agenda saturada. Al salir del trabajo debÃa ir al gimnasio, a clases de inglés, al club de cine y a otros lugares que lo mantenÃan ocupado de lunes a domingo. El dinero nunca fue problema, pero hubiera sido feliz si el dÃa tuviera más de veinticuatro horas para llevar una vida más tranquila.
Se inscribió en la San Silvestre Salmantina con pocas posibilidades de tener una participación destacada, pero en cuanto la carrera comenzó, tomó la punta. CorrÃa con una velocidad que ni él sabÃa que poseÃa; corrÃa como alma que lleva el diablo. DirÃan en mi pueblo: corrÃa como si fuera a recibir herencia. El triunfo fue para él.
Al cruzar la meta no se detuvo, siguió corriendo porque tenÃa cosas por hacer, no pudo quedarse a la ceremonia de premiación. Es una lástima que el dÃa sólo tenga veinticuatro horas.