Hay muchas de ejercitarse, de mantenerse en forma, y para Julián, lo era el nadar, no el correr. Sin embargo, no podía hacerlo aquí, sin una piscina, y menos al aire libre. Se sentía atado al suelo, y no solo de forma literal, sino en su mente. Tenía que correr, no le quedaba más remedio, tenía que cumplir su tiempo, lo que le parecía una tortura, sabiendo que el sudor le cubriría el cuerpo, le caería en los ojos. Un compañero le puso un video para animarle, para que se relajara. Un documento histórico, le dijo. No sé quedó sorprendido viendo lo que al parecer era una carrera de fín de año. Pero se distrajo, consiguió hacerlo. Cuando terminó y se aseó, se preguntó por qué se hizo voluntario a esta misión a Marte, a este encierro en esta nave. Tendría que cogerle el gusto al correr, agua no vería.