¡Preparados! ¡listos! ¡yaaaa! Comienza la San Silvestre desde la lÃnea de salida los corredores como flechas se lanzan al asfalto, unos altos otros bajos, delgados y rollizos mujeres y hombres, jóvenes y edades varias, barullo de números dorsales y zapatillas de colores.
El aliento se congela, el corazón se acelera, los músculos se tensan y un cielo estrellado presagia más frio helando las gotas que de las frentes caen rostro a rostro.
En las márgenes de la calzada la algarabÃa se concentra jalean a los participantes, entre gritos, silbidos y cantos.
¡Que alegrÃa! ¡que emoción!, en la distancia se vislumbra al campeón, un poco más allá los rezagados, ¡un año más tenemos celebración!.
Asà fueron años pasados, el destino inesperado lleva este año a una celebración desde el latir de los corazones en la distancia, recordando San Silvestres pasadas y soñando las del mañana!.