27 DE DICIEMBRE DE 2026

Inhalo aire y me hiela hasta la médula, se desvanecen mi consciencia y zancada. “Es el principio”. Mis piernas van prestissimo como el Mesías de Haendel, “¡que pieza para correr por estas calles!”, aún así, el pensamiento sólo dura un latido. “Mis brazos se duermen y mis manos cosquillean, aún así, no puedo dejar de correr”. El tempo ahora es moderato y este es mi ritmo. Me decías, “miro y escucho y siento y disfruto y la carrera se hace corta”, una sonrisa se asoma mientras intento recordar que no debo perder la cadencia de mis respiraciones. Ya veo el Paseo del Rollo, giraré y la meta estará cerca y dejaré de correr, aunque nunca pare, aunque nunca corrí, nunca antes de perderte y no corro como tú, ni tan lejos ni tan rápido, pero quiero correr contigo dentro de mi cabeza para siempre, porque ahora entiendo tu alegría.