Respiré hondo una última vez, aquello si era la carrera definitiva, ni habÃa marcha atrás ni querÃa. Me dije en voz bajita que solo yo podÃa y debÃa ganar, no habÃa sitio para campeones de postÃn que ya lo habÃan hecho antes. Ellos disfrazados de maraña ya no tenÃan cabida. Calenté, más bien mi alma con ruegos y oraciones a todos los santos que conocÃa y alguno que inventé, y después de algún estiramiento de brazo me situé en la salida. Aquella lÃnea roja que separaba el quirófano de una vida corriente con facturas que pagar.Esa mañana mi carrera a fondo empezó con un ¿estás lista tesoro?. Yo sabÃa que a meta llegaba, sin pecho sÃ, pero con fuerza. Una bata verde y unas zapatillas de runner eran mi atuendo ese dÃa y mi pensamiento para mis compañeros de equipo que esperaban detrás del cristal. Preparados, listos..y empezaron.