27 DE DICIEMBRE DE 2026

Soy un androide doméstico, parezco humano, solo mis facciones carecen de expresión. Con matemática eficacia limpio el ático de mis propietarios. Cuando desde mi atalaya de soledad, año tras año, veo la San Silvestre, algo corroe mis circuitos.
Quiero participar, puedo ganar, soy especial. Me afano en modificar mis servosistemas; el día se acerca.
Equipado para la ocasión y con el falso dorsal atravieso el umbral prohibido al exterior.
Tras el pistoletazo, pronto mis engranajes cogen ritmo. Conecto la bomba de sudor, nada va a delatarme. Una sensación nueva acaricia mi piel sintética, quizá lo que siento es lo que los humanos llaman libertad.
He logrado la victoria, con los biorritmos descontrolados, pero feliz. A lo lejos, diviso a mi dueño señalándome ante los jueces. Mas el vasallaje ha acabado, el trofeo es mío, nadie me lo arrebatará.
Abrazo mi copa y activo el dispositivo de autodestrucción: 10…, 9…, 8…