El último domingo del primerizo frío del mes de diciembre se celebró “ San Silvestre Salmantina”. Por primera vez asistí, con mis zapatillas de corredor. Deseaba tanto recorrer la hermosa ciudad, sus cuestas me apetecían como un tierno desafío. Pronto me imbuí en el ambiente de la ciudad famosa por sus letras y cultura, me impresionó la afición compartida en la calle para disfrutar de la carrera popular. Recorrí las baldosas grandes de gris ceniza que me llevaron hasta la catedral y el puente. El río Tormes, me saludó al pasar y los álamos desnudos me ofrecieron el cobijo de sus hojas para amortiguar la pisada. El aliento de los corredores, los animadores de todas las edades inundaron las calles frías que se caldearon de humanidad. Quise, recorrer de nuevo la ciudad, me prometí regresar.