Inmóvil, esperando el impulso, ese que te lleve lejos, hoy y siempre hoy. Quieto, respirando el momento, la esencia que llega desde el aire. Estático, tras una larga carrera de fondo. Firme, distinto a todos y al mismo tiempo familiar.
La vida pasa por tu lado, la distingues porque sabe a impaciencia, a inquietud, a verano en diciembre y a querencia por todo lo que el día te pone al alcance de tus manos. Los pasos pretéritos, la ilusión presente y las emociones que rocían el camino que va sucediéndose.
Y coincide que pienso y se me viene tu presencia a la memoria, coincide que llevo días sobrevolando el aire de tu esencia.
Y es que estás aquí, siempre, al final.