Al ritmo de mis zapatos
Lejos de toda posibilidad, Ismael no lograba detener las voces en su cerebro, una música remota hacia cortina a su inusitado esfuerzo por no detenerse; parar, no siendo una deshonra, ni para el ni para nadie, suponÃa una caÃda estrepitosa en su performance y continuidad de entrenamientos vespertinos, que junto a sus compañeros, a manera de club informal, emprendÃan todos los dÃas en los campos aledaños de la universidad politécnica, eran vÃnculos establecidos paso a paso, años, de franca fraternidad más allá del deporte; los adelantos le continuaban sin consideración alguna, caÃan como mazazos en su moral sostenida por piernas que naufragaban en la obstinada trama de concluir, recobró las menguadas fuerzas en el anuncio de un Km para la meta, delirios de búsqueda en los recónditos lugares de acopio, le condujeron a la lÃnea final con residuos nimios para levantar los brazos.