– Una noche de nervios, de desvelo, de vueltas en la cama y miradas una y otra vez al reloj, de frio, de calor, de falta de aire, de agobio, de sensaciones contrapuestas, de dolores y molestias sinsentido, de pensamientos, de imaginaciones, de recuerdos, de deseos, de ansiedad, de que pase el tiempo y llegue la hora…Y ahora que me acabo de poner las zapatillas, todo eso sea calmado.
– Pero, si tu no vas a correr.
– No voy a correr, pero me pondré en la esquina a ver pasar los corredores animándoles del primero al último. Además, quiero que sepas, que hoy es un dÃa de alegrÃa, porque llevo desde anoche presintiendo, que aunque solo sea en mi imaginación y mis entrañas, hoy volveré a ver correr a tu abuelo, como siempre le gustaba hacer este dÃa por las calles de su Salamanca.