Se acercaba mi cumpleaños. Más de tres décadas soplando velas y seguÃa asustándome el paso del tiempo. Acababa de mudarme a otra ciudad, habÃa dejado mi trabajo en una multinacional y me habÃa lanzado a la aventura de montar mi propio negocio, habÃa roto una relación de diez años con un hombre al que no habÃa llegado a conocer de verdad, mi familia no paraba de repetirme que me replanteara mis decisiones y lo único que parecÃa preocuparme era esa colección de treinta y cuatro velas que adornarÃan mi tarta de cumpleaños.
Fue un cartel el que me brindó la ayuda que necesitaba. CorrerÃa en la San Silvestre Salmantina, serÃa la mejor manera de sentirme unida a la que ahora era mi ciudad. CumplirÃa mis treinta y cuatro años a la vez que la San Silvestre cumplÃa los suyos y lo harÃa corriendo con ilusión y dejando mis miedos atrás.