27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se acercaba mi cumpleaños. Más de tres décadas soplando velas y seguía asustándome el paso del tiempo. Acababa de mudarme a otra ciudad, había dejado mi trabajo en una multinacional y me había lanzado a la aventura de montar mi propio negocio, había roto una relación de diez años con un hombre al que no había llegado a conocer de verdad, mi familia no paraba de repetirme que me replanteara mis decisiones y lo único que parecía preocuparme era esa colección de treinta y cuatro velas que adornarían mi tarta de cumpleaños.
Fue un cartel el que me brindó la ayuda que necesitaba. Correría en la San Silvestre Salmantina, sería la mejor manera de sentirme unida a la que ahora era mi ciudad. Cumpliría mis treinta y cuatro años a la vez que la San Silvestre cumplía los suyos y lo haría corriendo con ilusión y dejando mis miedos atrás.