La frase la habÃa obsesionado por siempre. Todo su esfuerzo por llamar la atención no podrÃa verse coronado si no lograba que al cruzar alguna de las avenidas más concurridas de la ciudad no rendÃan culto a su cuidado aspecto fÃsico.
Eran sus amigas las que cada cierto tiempo se encargaban de recordarle tan sentenciosa consigna.
Tras el paso de los años la frase casi se convirtió en un tema de burla y de chistes de mal gusto.
Pero fue el dÃa en que se inscribió en la siguiente corrida de San Silvestre Salmantina, que le dijo a sus amigas que la animaran con sus vÃtores en una de las avenidas por donde se cruzarÃa el conjunto de participantes.
– ¿Ven? … ¿están viendo, como los vehÃculos están todo detenidos ante mi paso por este lugar?… les gritó al momento de pasar en medio del pelotón.