Alicia corre detrás del conejo blanco. Observa, a través de la bruma, al Rey, Fray Luis de León, y a su Dama, la Universidad. El escaque es siempre caótico con las dos torres (la Catedral y San Isidoro), caballos, obispos y cientos de peones como ella. La niña lucha por una victoria pues es su única salida de este mundo.
Pronto comenzará la Nochevieja: “Es tarde. Es tardeâ€, grita el conejo. Ojalá no vistiese ese almidonado trajecito y los zapatos de charol, murmura Alicia. Ve una casilla desocupada al fin del tablero. Allà se convierte en Dama y su velocidad crece.
Le es concedida una medalla y los vÃtores se expanden. La jovencita ensaya una reverencia cortés. Entonces una mÃnima puerta se descubre. Se agacha Alicia y baja por un túnel casi infinito hasta el jardÃn de su casa y centuria, donde una gran fiesta despide al Año.