27 DE DICIEMBRE DE 2026

Soy un romántico, un enamoradizo raramente correspondido. Mi corazón apasionado se apega a cualquiera que me responda con un poco de amor. Aún recuerdo la última vez. ¡Cómo olvidarla! Era el mediodía de un día frío, pero soleado, de diciembre. Todo había cambiado a mi alrededor. En vez de coches, cientos de piernas volaban sobre mí. Era el paraíso. Podía elegir a cualquiera. De pronto la vi. Ella estaba corriendo, parecía feliz. La elegí. Juntos atravesamos el Tormes. Juntos disfrutamos al paso de monumentos maravillosos. Juntos fuimos, por unos momentos, felices. Ella se sentó, agotada. Se quitó las zapatillas y me miró, ¡un chicle! Sus suaves dedos se deslizaron sobre mi pegajoso cuerpo y, de un tirón, salí de su vida. El bullicio se apagaba, las zapatillas se alejaban lentamente. Triste y solo, en medio del patio de un colegio, soñé con cientos de piernas volando sobre mí.