Aprovechando los últimos rayos del Sol, me siento a descansar en un banco frente a casa. Después de la rutina diaria ejercitando piernas por Salamanca, tendrÃa que realizar estiramientos, pero este anciano cuerpo apenas aguanta el paseo de una hora y desde hace años con bastón.
– ¡Buenas tardes vecino!
– ¡Buenas tardes pareja! ¿preparando otra San Silvestre?
– SÃ, ya ve usted, mi hija está empeñada en entrenar para que este año hagamos juntos la gran carrera, le digo que este año las cosas son distintas y además yo podrÃa ayudar en la organización.
– Papá, seamos positivos y con esfuerzo lo conseguiremos, al menos eso es lo que siempre decÃas.
No puedo reprimir una sonrisa cuando se van alejando y la joven comienza el trote empujando la silla de ruedas de su padre. Aún sin comenzar la carrera, solo su actitud ya es de campeona.