-Ya sabes lo que te dijo el médico, mamá: 30 minutos al dÃa de ejercicio.
Sin apenas fuerzas, con visibles secuelas provocadas por el maldito virus, Vega sólo querÃa sentarse en su sillón y disfrutar de su concurso favorito.
– En cuanto estés mejor vamos a pasear juntas por la Alamedilla. Ya verás. De aquà a fin de año corremos juntos la San Silvestre como hace veinte años, ¿te acuerdas? Aún me viene la imagen de papá aplaudiéndonos emocionado. ¡Cuánto le echo de menos! Este año decÃa que serÃa su última carrera (bueno, lo llevaba diciendo diez años), y ya ves, el puñetero virus también le arrebató su grandioso final.
Nina alentaba emocionada por el pasillo a aquella mujer valiente y decidida: – Vamos, mamá, que nos queda muy poco. ¡De aquà a la Sansil por papá! ¡Nada ni nadie va a poder ya con nosotros!