27 DE DICIEMBRE DE 2026

«Cuando veas a uno de estos, los del pelo blanco, pégate a él, te va a llevar sin que te des cuenta.».»Pero, me está pasando un tío de la edad de mi abuelo». Estos y parecidos comentarios se escuchan a nuestro paso lento, pero a ritmo creciente. Con respiraciones acompasadas y zancadas cortas y frecuentes, vamos adelantando atletas desde el final de carrera, donde a él le gusta comenzar. No hablamos, no hace falta. Aplausos y jaleos nos envuelven y avivan la cadencia de pisada. Diviso la meta al fondo del estrecho pasillo de público, del que surgen arengas con su nombre. Un ligero frenazo antes de cruzar permite que yo entre antes que él, para después fundirnos en un abrazo. Tengo la suerte de aprender de su veteranía en cada salida, y el honor de compartir esos atléticos genes que me ha dejado en herencia. Gracias papá.