–Mañana voy a correr la Maratón de Nueva York –dijo Lucia, regalándome la sonrisa más honesta y cómoda que le podÃa ofrecer al despistado que le habÃa invitado a un café después de tropezar con ella por ir mirando el móvil.
En su mirada habÃa determinación, pasión, corazón y ambición que se podÃa confundir con amor. Y en la pequeña sonrisa que se le escapó, justo antes de abrazar el café con sus labios, observé que en su alma, habÃa algo de historia…algo que tenÃa que ver con sus inicios.
–¿De dónde te viene el amor por correr? –interrogué con la expectación de un niño que pregunta por primera vez “de dónde vienen los niñosâ€.
Y ella, recordando su primera vez, me contestó:
–De la San Silvestre Salmantina.
Un año después, aquà estoy. Donde empezó todo para ella. Preparado para correr mi primera carrera. Esperando a que ella… tropiece conmigo.