Aquiles y la Tortuga se dieron la revancha en la San Silvestre salamantina. HacÃa 2500 años que no se veÃan, y habÃa una enorme expectación. Aquiles, arrugado, conservaba aún la misma mirada competitiva. Y la Tortuga, esos ojitos de sabérselas todas. La multitud vociferó y la carrera comenzó. La Tortuga en cabeza. Como siempre. Hasta que de pronto se encontró con aquel hermoso palacio. Jamás en su vida habÃa visto nada igual. Las conchas no estaban en el mar sino adosadas en sus muros, componiendo un increÃble mosaico que hizo que el resto de concursantes, con Aquiles lÃder destacado, le pasara de largo. Después cuando volvió en sà ya no pudo remontar porque la Tortuga es uno de los animales más lentos que existen. Y Aquiles, esta vez, ganó. Aunque, en realidad, fue la Casa de las Conchas quien consiguió derrotar a la Tortuga.