Como escritor de microrrelatos no pegaba una. Asà que colgué la pluma, mejor dicho apague el ordenador y me volvà fotógrafo. La Sansil serÃa la prueba de fuego y ya era diciembre. Asà que un curso rápido online de fotografÃa. Aprendà que el Photoshop no era un show de fotógrafos y que foto era luz. Conocà a la distancia al fotógrafo del corredor de la Calle CompañÃa, esa foto nocturna con pleno sol a sus espaldas. El dÃa de la competencia atravesé el puente romano, crucé la Plaza Mayor y al llegar hasta la fachada de la universidad de Salamanca el momento preciso hizo presencia, la postal de mi vida como fotógrafo; la rana saltó sobre un corredor, apunte la cámara, ajuste la lente y el disparador se atoró. Recordé a mi abuelo que decÃa: “Lo que Natura no da, Salamanca no lo otorgaâ€. El próximo año voy de atleta.