27 DE DICIEMBRE DE 2026

Como escritor de microrrelatos no pegaba una. Así que colgué la pluma, mejor dicho apague el ordenador y me volví fotógrafo. La Sansil sería la prueba de fuego y ya era diciembre. Así que un curso rápido online de fotografía. Aprendí que el Photoshop no era un show de fotógrafos y que foto era luz. Conocí a la distancia al fotógrafo del corredor de la Calle Compañía, esa foto nocturna con pleno sol a sus espaldas. El día de la competencia atravesé el puente romano, crucé la Plaza Mayor y al llegar hasta la fachada de la universidad de Salamanca el momento preciso hizo presencia, la postal de mi vida como fotógrafo; la rana saltó sobre un corredor, apunte la cámara, ajuste la lente y el disparador se atoró. Recordé a mi abuelo que decía: “Lo que Natura no da, Salamanca no lo otorga”. El próximo año voy de atleta.