27 DE DICIEMBRE DE 2026

Once de la mañana del gran día. No habíamos podido dormir en toda la noche; el nudo que sentíamos en el estómago nos lo había impedido. Sin embargo, lejos de paralizarnos cuando sonó la señal de salida todos esos sentimientos se disiparon y solo pudimos sentir felicidad. El viento acariciaba nuestras mejillas enrojecidas por el esfuerzo, los aplausos resonaban como una melodía constante en mis oídos, pero yo solo podía pensar en mirarte al ver que estábamos a unos metros de cumplir nuestro gran sueño, ganar la “San Silvestre”. ¿De verdad, no recuerdas esa satisfacción al atravesar juntos la línea de meta?
-¿Perdone, pero quién es usted?, preguntó mi padre dejándome completamente desolada.
Justo en ese instante, comprendí que el alzhéimer me había borrado completamente de su mente y ya no había forma de volver a esos momentos tan felices…. Ni siquiera en un recuerdo.